Archivo mensual: julio 2010

La OCAS llega a Jinotega

En la Escuela Jorge González Chavarría nos estaban esperando. Tras hacernos pasar a un pequeño salón de actos, nos sentamos en un privilegiado lugar, frente a la Banda. Después de las intervenciones de D. Benjamín Ruiz, concejal de la Alcaldía Municipal, la Junta Directiva de Padres de Familia de la Escuela Jorge González Chavarría y D. Pedro Zeas, Director de las bandas, pudimos disfrutar de la interpretación de varios temas a cargo de la misma.

El caso de Jinotega es para alabar ya que han implicado a un gran número de instituciones para que sea posible nuestra estancia en esta población tan acogedora. Es de agradecer el compromiso de la Alcaldía de Jinotega, del Banco Procredit y del Club Social de Jinotega que han colaborado para que el proyecto sea posible. La tradición musical de esta población es muy grande y se comenta que la mayoría de los músicos del país son oriundos de aquí. Así que nuestra presencia ha sido tomada como una visita, casi de Estado.

Volviendo a la acogida en la ciudad, tras el refrigerio, acompañado de unos exquisitos dulces jinoteganos, nos trasladaron al Club Social, en donde daríamos un concierto a las 7 de la tarde y en el que estaba convocada la población en general. En el salón ya no había ninguna silla libre y había múltiples personas que escucharon en pie cada una de las obras.

En primer lugar fue el turno del Combo de Jazz de la OCAS que interpretó diferentes obras, como Wattermelon Man, Creep, Caravan, etc. Posteriormente fue la Orquesta quien interpretó un variado repertorio que incluyó música española, asturiana y europea.

El público se entusiasmó desde el primer momento y tanto la agrupación de Jazz como la Orquesta recibieron numerosos aplausos y ovaciones. Se sucedieron las felicitaciones por parte de un gran número de personas que se acercaron al director y a diferentes músicos para dar la enhorabuena por el buen trabajo realizado.

Una vez finalizado el concierto tuvo lugar el acto de entrega a la banda de un clarinete, un trombón y una trompa, recogidos en la campaña de la Fundación SEUR y la Fundación Rose. Desde este blog queremos trasladar, a quienes realizaron la donación, el agradecimiento de esta banda que, sin duda, dará un magnífico uso a estos instrumentos musicales.

Tras el concierto, nos dirigimos a cenar al Restaurante Las Marías en donde un buffet a base de carne de res (ternera), pollo en salsa, gallo pinto, arroz, queso, cuajada, maduro, vegetales cocidos, etc. Al no haber tenido tiempo para comer ese día, el estómago agradeció la comida como el mejor manjar del mundo.

El plan continuó con el traslado de nuestras maletas al alojamiento en el que nos quedaríamos. Inicialmente la estancia iba a ser con las familias, pero finalmente se determinó que quedaríamos en la residencia, “La casa del Hermano”, en donde pasaríamos la primera noche de nuestra estancia en Jinotega. Tras dejar las maletas en las habitaciones, nos fuimos a un local cercano en el que diferentes integrantes de la banda daban un concierto. Allí estuvimos no mucho rato ya que el cansancio del día se había acumulado y no había mucha gana de fiesta.

Nota: un día de estos igual podemos incluir alguna foto al blog. De momento, aquí queda el álbum de fotos de ese día en Jinotega

Álbum de fotos 31 de julio de 2010

Desde el León y el Pacífico a Jinotega

Abandonamos con tristeza el alojamiento, del que, afortunadamente, tan solo habíamos disfrutado una noche.

A eso de las 9:30 salimos hacia Poneloya. Como si se tratara del Conquistador Vasco Nuñez de Balboa, descubrimos el Pacífico en donde nos pegamos un baño reparador, de los que hacen historia. El agua, no tan fresca como el Cantábrico ni tan cálida como el Caribe, fue el mejor tonificante que nos podríamos echar encimae. En el chiringuito de la playa nos tomamos un almuerzo al estilo nicaragüense compuesto de un revuelto, gallo pinto, pan y queso.

Otro de los objetivos transversales de este viaje es mejorar la forma física de la orquesta, con lo que comenzó la carga de instrumentos y equipaje y las grandes sudadas. Quienes participaron en la carga chorreaban sudor por todos los poros de su cuerpo. Por fin partimos hacia Jinotega no sin antes dedicar una ovación general a Alfonso que, luchando contra el sol y el terrible calor, ayudó eficientemente a los conductores en el techo de los vehículos.

El viaje a Jinotega fue, de nuevo a contrareloj. Teníamos que estar allí para las 15:00 horas, pero iba a ser difícil, por no decir imposible. Al retraso en la carga del equipaje tuvimos que sumar un par de cortes en la carretera porque la estaban asfaltando, un par de paradas para colocar la lona que llevábamos sobre el equipaje, un “argayu” (desprendimiento) de grandes dimensiones.

Empezamos a subir un puerto y de repente fue como volver a casa. El paisaje era como si estuviéramos subiendo el Alto de la Cobertoria o llegando a Tazones. Evidentemente las especies son diferentes pero el verde es muy similar, la bruma, e incluso la temperatura, muy similar a la de un día de verano de allí.

Por fin llegamos a Jinotega, evidentemente tarde, y allí nos estaba esperando un recibimiento verdaderamente especial. Nos hicieron una recepción que tardaremos en olvidar, pero Jinotega requiere un nuevo post.

Ah… para dar continuidad a la maldición de la OCAS con el transporte público, uno de los autobuses se estropeó  a la entrada a Jinotega.

Álbum de fotos 31 de julio de 2010

La OCAS se despide de Managua y llega a León. Cuatro conciertos en un día

Hoy ha sido un día de los que se pueden considerar agotadores. A las 8 de la mañana ya estábamos en recepción con nuestras maletas preparadas ya que a la tarde iríamos hacia León, evidentemente el nicaragüense.

Esta vez la OCAS se propuso figurar en el libro Guíness de los Récords y dar cuatro conciertos en tres puntos distintos de Managua y uno de León, por supuesto, parando solo veinte minutos para comer.

El primero de los conciertos tuvo lugar en el Centro Escolar Público Experimental Acahualinca, justo al lado del Basurero de La Chureca. Como en la mayoría de las ocasiones, era la primera vez que se escuchaba música clásica en estos lugares. El público en este caso era muy joven, entre 8 y 12 años y observaron atónitos cómo montábamos el escenario con sonido en menos de cinco minutos.

La impaciencia fue cundiendo entre los niños que esperaban y algunos de ellos, para tener mejor sitio, se subieron al techo de chapa de una de las aulas. Inmediatamente reprendidos por una de las maestras bajaron refunfuñando y se sentaron en el suelo. Por unos momentos cambiaron la monotonía de sus vidas y dejaron de preocuparse de llevar “plata” a casa y del trabajo en el basurero. Uno de los objetivos que este colegio es apartar a los niños del trabajo y darles una educación.

Niños y niñas disfrutaron, sobre todo cuando en el concierto de cacharros de cocina y por no disponer de una mesa, se optó por “fabricar” una batería humana con cinco niños y niñas como soporte de “los instrumentos”.

Tan pronto como montamos, desmontamos. A contrareloj acudimos a la segunda cita en el Colegio Lumin Cristi . Si en el primer colegio el bullicio era enorme, en el segundo nos sorprendió la organización y disciplina con la que nos recibieron al entrar en la cancha cubierta del centro. Las monjas que dirigen la institución habían sentado al alumnado Sentadas, organizadas y en pulcras sillas blancas con las siglas “SMRA”. No se trataba de mobiliario del Ayuntamiento de San Martín del Rey Aurelio, si no de alguna sigla del centro.

El concierto, al igual que el anterior, fue muy divertido y con gran participación del público. Una vez más hubo que desmontar y trasladar la orquesta al siguiente punto, no sin antes comer un bocado en un Tip Top, en el que pudimos apreciar la calidad gastronómica de la comida rápida nicaragüense.

La Orquesta entró por una de las puertas del Mercado Oriental 2. Lo primero que nos llamó la atención fue que el centro comercial se encontraba prácticamente vacío. Recorriendo los pasillos solitarios llegamos a la terraza de un bar en el interior que, para nuestra sorpresa era el escenario. Pero el desánimo no hace mella en la OCAS y si cualquier otra formación se hubiera desmoralizado por ser las dos de la tarde, haber comido a la carrera, tener un público de cuatro personas y aguantar el calor usual, tuvimos la feliz idea de organizar un pasacalles para reunir a toda la gente posible para el concierto.

La formación improvisada, al más puro estilo de pueblo, recorrió, en solitario las calles del mercado y tras dar una vuelta regresó al punto de partida tan solos como partieron. No es que el poder de convocatoria de aquella banda rural fuera escaso, es que no había gente. Cualquier otra formación hubiera suspendido el concierto, pero para la OCAS, ni siquiera con la falta de público es motivo para no tocar. Así que se montó el escenario y comenzó el concierto en el que la orquesta superaba en número al público. Fue uno de los mejores conciertos hasta el momento ya que nos divertimos muchísimo y fue recompensado con barra libre de Pepsi-Cola y con unos sandwiches.

Los autobuses nos estaban esperando con las maletas y solamente hacía falta incluir los instrumentos. ¡Menos mal que se nos da bien el tetris…! Llegamos puntualmente tarde a León en donde nos estaba esperando la Banda Municipal motivo más que suficiente para que comenzase la celebración entre los músicos de la OCAS. Superada la tentación de quitarles los instrumentos a los de la banda y tocar el Paquito el Chocolatero, nos dirigimos al “Ohtel”.

Un amplio hall conducía a los jardines del patio en el que se distribuían las habitaciones. Decidimos aumentar el vínculo que nos une compartiendo las suites en grupos de entre 6 y 10. No hubo tiempo ni para buscar la piscina y partimos raudamente hacia el teatro, ubicado en un bonito edificio con más de cien años (101, para ser más exactos).

El concierto por fin comenzó, con la benevolencia del público, que había esperado por la OCAS cuarenta minutos, para ver la actuación. Pieza tras pieza el público se fue animando y pronto nos perdonaron el gran retraso.

No se esperaban un concierto así en el que les hicimos participar. A destacar la dirección de la OCAS realizada por Ingrid, una niña de dos años. El viento tuvo que interpretar la obra de pie para poder ver la batuta de la pequeña con un talento increíble para la música.

Con la última obra el público se puso en pie, aplaudiendo con gran entusiasmo. Posteriormente diferentes miembros de la Asociación Amigos del Teatro subieron al escenario para agradecernos nuestra presencia en León (Santiago de los Caballeros de León). También nos hicieron entrega de unos diplomas de reconocimiento a la Orquesta, a Manuel, a Silvia y a Iván como interpretes solistas en el concierto.

Finalizado el concierto, cada miembro de la orquesta dispuso de tiempo libre para emplearlo en cenar, acudir a un festival de Regae, dar una vuelta, tomar el fresco, cualquier motivo era bueno para retrasar el “ingreso” en el “Ohtel”. Cuando ya no pudimos más y el cansancio comenzó a nublarnos la razón nos tendimos en los jergones y rezando porque la fauna que campaba a su anchas por la suite nos permitiera despertarnos por la mañana con la mayor parte de nuestra sangre.

Uno de los grupos de Regae, cuyo cantante habíamos conocido en Bluefields, se alojaba también en el establecimiento y tuvieron a bien continuar la juerga desde las 6 de la mañana hasta las 8, no dejando pegar ojo a la mayoría.

Álbum de fotos del 30 de julio de 2010

Sucedió en Masaya. Mensaje para Sandra Rosalía

Al final de uno de los conciertos se produjo una escena bien emotiva cuando se acercó a Manuel un chico de 9 años de nombre Ángel, y le pregunta:

-¿Usted no conocerá a Sandra Rosalía que trabaja en una panadería para que me la salude?-
Y Manuel le pregunta:
-¿Que está en España?-
-Sí-
-¿En qué ciudad?
-No lo sé, en España-
-¿Es pariente tuya?
-Es mi madre-
-¿Cuántos años hace que está en España?-
-Tres-
-Y ha venido alguna vez?
– No-
-Bueno, si encuentro a tu madre le diré que te he visto y que estás muy bien-

La OCAS en Masaya

El día comenzó con un pequeño madrugón porque teníamos que ir rumbo a Masaya. El plan del día se iniciaba con una visita al Parque Nacional del Volcán Masaya, donde primero visitamos el Museo y después nos adentramos en una cueva, de unos 700 años de antigüedad y que se creó a partir de una erupción volcánica. La cueva, con más murciélagos de lo que nos gustaría, estaba repleta, increíblemente, de raíces de árboles, algunas de ellas muy gruesas.

Tras la visita, subimos al mirador del cráter del volcán Masaya, con olor a azufre y algún que otro ataque de tos, lágrimas en los ojos (pero no de la emoción) y algún que otro estornudo. En la cima no se puede permanecer más de 20 minutos ya que es peligroso para la salud, así que bajamos enseguida.

Después nos fuimos rumbo al mirador de Catharina que nos dejó con la boca abierta. ¡¡¡Qué maravilla de vista de la Laguna de Apoyo!!! ¡¡¡Qué fresquito hacía allí y cuánto nos prestó que un dúo de música típica (marimba y guitarra) interpretara el Solar de Monimbó y el Zanatillo (las dos canciones que conocimos de la mano del Coro Ángel Torrellas).

Luego nos fuimos al mercado, pero no al turístico, ya que lo visitaríamos después del concierto y además nos dijeron que tenía unos mejores precios. Hubo quien pudo hacer las primeras compras y empezar el regateo.

El tiempo se nos echó encima, como casi cada día y llegamos, con cierto retraso, al Colegio Rafaela Herrera donde nos estaban esperando un número ingente de niños, niñas y adolescentes que con gran expectación nos veían pasar con los instrumentos. Desde el principio, la acogida fue increíble. Nos preguntaban de dónde veníamos, qué lugares íbamos a recorrer e incluso cómo era nuestra tierra.

El lugar para realizar el concierto era un cruce de pasillos de las aulas en donde se fueron sentando y situando como podía toda la gente que esta allí, que no era poca. En primer lugar nos agradecieron muchísimo el hecho de que estuviéramos allí. Fue muy entrañable ver como dos chicas de un proyecto de integración nos daban las gracias en lenguaje de signos, mientras una interprete nos traducía sus cariñosas palabras.

El concierto fue divertido desde el minuto número uno. Manuel, para dirigir la orquesta, se encaramó en una silla en plena escalera al más puro estilo circense.

El repertorio didáctico pasó desde la Boda Campesina, a la Marcha Radetzki, pasando por la Garífuna y la Nana de Brahms. Después de cada una de las piezas los aplausos eran incansables. La participación de pequeños y mayores fue increíble: las risas se sucedieron a lo largo de todo el repertorio y si el público lo pasó bien, aún más lo disfrutó la Orquesta. Una vez finalizado el concierto la totalidad de miembros de la orquesta se dedicó a firmar autógrafos a un sinfín de niñas y niños lo cual nos retrasó aún más el horario y el resultado fue que nos quedamos sin comer. Así cenaríamos mejor.

Del colegio nos fuimos a la Iglesia de la Asunción y llegamos a eso de las 17:40, veinte minutos antes de que se iniciara el concierto. En ese momento ya había bastante gente esperándonos. El concierto estuvo fenomenal y el párroco demostró su buen hacer como director de la OCAS. Una vez finalizó el concierto las felicitaciones fueron muy numerosas y cálidas. Fueron varias las personas que nos preguntaron que cuándo volveríamos y que por favor que lo hiciéramos pronto.

Finalizado el concierto y con un hambre feroz, devoramos un sabrosísimo plato que nos tenían preparado desde la alcaldía a base de pollo en salsa de cebolla, arroz y ensalada. Nos supo como el mejor manjar del mundo y es que cuando hay hambre…

Tras la cena nos fuimos a la verbena. Los jueves, en Masaya, hay una fiesta en el mercado turístico. ¡¡¡Qué risas pasamos!!! Después de ver una muestra de folklore nicaragüense, empezó el baile a base de salsa, merengue y otros ritmos. Un animador invitó a varias parejas a subir al escenario para celebrar un concurso de baile. Allí subieron, sin ninguna pena (es como aquí se llama a nuestra vergüenza) Iván y Silvia, Carmen y Román y Diana y Douglas (el viola nicaragüense que nos acompañó en la gira). Fue espectacular. Nos moríamos de la risa con la gran profesionalidad de los bailarines de la OCAS. Fue un clamor cuando Silvia e Iván se pusieron a bailar al estilo xiringüelu cuando sonaba una danza típica nicaragüense. El concurso, finalmente lo ganó la pareja estadounidense que eran, sin duda, los peores. Casi nos desgañitamos coreando “tongo”, “tongo”.

La lluvia empezó a caer y fue el momento de volver a Managua, al hotel, en donde teníamos un compromiso ineludible: Fiesta de Disfraces en la piscina. Así que en media hora y dando muestra de una con gran creatividad, una buena parte de la orquesta se presentó con unos disfraces dignos del Carnaval de Río de Janeiro. Después nos fuimos a la habitación porque había que preparar las maletas para marchar hacia León al día siguiente.

Nota: A ver si en un día de estos conseguimos buena conexión para subir las fotos del día. De momento… aquí va la historia

Álbum de fotos 29 de julio de 2010 (por fin, en Jinotega, volvemos a tener conexión a Internet. Esperamos que os gusten)

Cuando las cosas salen torcidas… salen

Alrededor de las 8:30 salimos dirección al Museo de las Huellas de Acahualinca en donde nos estaban esperando y nos hicieron una acogida que nos sorprendió y nos alegró enormemente. Allí estaba la Banda Municipal de la Alcaldía de Managua, dirigida por el maestro César Bermúdez, Socorro García de Concejos del Poder Ciudadano del Barrio de Acahualinca, Clemente Guido, Director de Patrimonio Histórico, Elvira Reyes del Proyecto Integral de La Chureca, alumnado del colegio Pedro Joaquín Chamorro, del Barrio Santa Ana.

Acogida en el Museo de las Huellas de Acahualinca

Acogida en el Museo de las Huellas de Acahualinca

Lo primero de todo fue escuchar, a cargo de la banda, los himnos de Nicaragua y de España. Después la banda interpretó un par de canciones nicaragüenses (una de ellas un corrido denominado “El barrio de Pescadores”) y un pasodoble español que Reyes y Manuel no se resistieron a bailar.

A ritmo de pasodoble

A ritmo de pasodoble

Para finalizar el evento institucional, Manuel Paz y Alba Rodríguez hicieron entrega, a la Biblioteca de Acahualinca, de 12 flautas dulces y una guitarra con las que adquirieron el compromiso de crear un grupo con personas que se inician en la música.

Donación instrumentos Biblioteca Acahualinca

Donación instrumentos Biblioteca Acahualinca

Con posterioridad nos dieron un “refrigerio” (un refresco y unos exquisitos pasteles dulces y salados) y nos enseñaron las huellas de Acahualinca. Nos explicaron que tenían una antigüedad de unos 6.000 años y que las habían descubierto unos obreros en el año mil ochocientos y pico. La ceniza volcánica fue la causante de la solidificación de las huellas y de que podamos verlas hoy en día.

Visita a las huellas de Acahualinca

Visita a las huellas de Acahualinca

A la salida, pasamos por el basurero de La Chureca y lo que vimos nos dejó impactados. Es una inmensa planta de reciclaje de basura en la que la única instalación es un ejército de seres humanos con un gancho en las manos que se lanzan a la cola de los camiones cuando levantan la volqueta. Todo en un gigantesco y dantesco terraplén de plásticos donde también se apelotonan bandadas de unas aves negras, grandes, a medio camino entre buitres y cuervos.

Basurero La Chureca, desde el bus

Basurero La Chureca, desde el bus

Por mucho que queramos poner aquí no seremos capaces de describir semejante paisaje. A la izquierda del terraplén de plásticos hay una explanada pequeña donde dan vuelta los camiones, allí dimos la vuelta y allí teníamos prevista la actuación.

La vuelta al hotel en el bus fue muy silenciosa, no es la primera vez que ocurre cuando una realidad de este calibre se te mete en la cabeza: poco se puede decir.

Volvimos al hotel para descansar un rato antes del concierto en La Chureca y cuando ya íbamos a salir hacia allá nos avisaron de que se cancelaba el concierto. Justo en el día de hoy estalló una revuelta a causa de unos cortes de luz y de la asignación de unas viviendas sociales y se nos dijo que no podíamos ir bajo ningún concepto, ni sin protección, ni con ella. Así que volvimos al hotel, con la pena de no poder hacer llegar nuestra música en un lugar tan especial. Esperamos que las cosas se resuelvan y podamos dar el concierto antes de irnos de Managua.

A las 4:30 de la tarde salimos de nuevo hacia Acahualinca en donde íbamos a dar un concierto en plena carretera, enfrente al Museo de las Huellas. Poco a poco niños y niñas se fueron acercando a las sillas que estaban habilitadas frente a una carpa en la que tocaríamos.

Concierto en Acahualinca

Lugar del concierto en Acahualinca

El aspecto del cielo no era nada bueno, es más, podría decirse que la pinta era mala, muy mala, pésima y cada vez peor. Justo cuando se estaba a punto de iniciar el concierto (la orquesta ya estaba afinada) empezó el vendaval y a “jarrear” como lo hace en esta tierra, en esta época del año. ¡¡¡Qué manera de llover!!! Fue inevitable que se mojara algún que otro instrumento, que volara alguna partitura y que nos empezáramos a reir, porque como dijo Manuel: “a mal tiempo, mala hostia” 🙂

Concierto en La Chureca, pasado por agua

Concierto en La Chureca, pasado por agua

La verdad es que el humor de la orquesta es para elogiar. Es increible la capacidad que se tiene para desactivar el desánimo de forma fulminante. En medio minuto estaba sonando “Paquito el chocolatero” (sin permiso de la SGAE) y músicos y lugareños coreaban al unísono el conocido ritmo de trainera. En la carpa cabía, justita, la orquesta, al principio. Así que cuando empezó el vendaval y la lluvia, todo el mundo corrió dentro de la carpa, así que ahí debajo, podría decirse que había una masa uniforme de género humano, coreando a Paquito el Chocolatero. Nunca la Orquesta sintió al público tan cercano.

Concierto en Acahualinca

Concierto en Acahualinca

Una vez resuelto el problema de espacio, se interpretó el programa previsto sin mayor dificultad: la Jockey Polka, el Concierto de cacharros de cocina, la boda campesina, Garífuna y la Marcha Radezky. La participación del público fue total. Fueron varios los niños y mayores que se repartieron diferentes instrumentos de percusión: maracas, cencerros, el bombo, etc.

Llovía y la gente allí seguía, sin importarle la mojadura. Ver cómo niños y mayores disfrutan de esta manera hace que este proyecto tenga sentido y que merezca la pena todos los esfuerzos que conlleva una gira como esta.

Concierto en Acahualinca, de noche

Concierto en Acahualinca, de noche

Tras el concierto, nos ofrecieron un refresco unos donner que estaban exquisitos y de ahí, a eso de las 7 de la tarde, nos fuimos hacia el Centro Cultural Batahola en el que el Combo de Jazz ofreció un concierto. En medio del concierto se fue la luz en todo el barrio y la formación de Jazz siguió tocando en total oscuridad. Fueron unos diez minutos a oscuras en los que se interpretaron dos piezas. Justo en la última nota del último compás de la canción, volvió la luz, entre grandes aplausos y una gran ovación del público. La insistencia del público consiguió que se tocaran un par de propinas gustosamente.

El día no acabó ahí. A eso de las 10 de la noche le tocaba el turno al Quinteto QuinToña en el restaurante del hotel Holiday Inn. La calidad fue magnífica, como siempre, y es que QuinToña va a llegar muy lejos y Nicaragua tiene el privilegio de haber visto nacer a un grupo de estas características.

Jano imparte clases de flauta

Jano imparte clases de flauta

Tras el Quinteto, volvió de nuevo el Combo de Jazz en el mismo restaurante. En esta ocasión se añadió a la agrupación Juan Méndez, al piano, que se incorporó sin ninguna dificultad y ofreciendo algún solo ejemplar.

Concierto Combo de Jazz OCAS

Concierto Combo de Jazz OCAS

Los huéspedes del Holiday Inn han tenido el privilegio, esta noche, de disfrutar de una música interpretada por unos grandísimos profesionales.

Desde aquí queremos mandar un afectuoso saludo a todas las personas que sabemos nos están siguiendo día a día, especialmente a las madres sufridoras que nos están agradeciendo que mostremos lo que hacemos y cómo nos va por estas tierras. Por cierto… admitimos y esperamos vuestros comentarios.

Álbum de fotos 28 de julio de 2010

Gran concierto y gran éxito de la OCAS en el Teatro Nacional Rubén Darío

El concierto tuvo lugar en el salón de los cristales del Teatro Rubén Darío, que con una acústica magnífica, permitió deleitar al público asistente con nuestro mejor sonido. La colaboración del teatro ha sido clave ya que realizó la cesión gratuita de la sala para realizar esta actuación. A eso de las 7 y media de la tarde y durante casi dos horas la OCAS se ganó al público que finalizó el concierto poniéndose en pie tras la última obra interpretada, NIFE.

Concierto en el Teatro Rubén Darío

Concierto en el Teatro Rubén Darío

De nuevo los Vínculos entre España y Nicaragua volvieron a estrecharse, con la dirección nicaragüense y española, la participación de cantantes solistas de la Universidad Politécnica de Nicaragua y un variado programa en el que la música asturiana, española y nicaragüense se fundieron ofreciendo un resultado magnífico.

El programa español-nicaragüense del concierto fue:

  • Danza Española de la Vida Breve, de Manuel de Falla, con Silvia Carbajal como violín solista (Dirige Manuel Paz)
  • Seis canciones asturianas : Ayer vite na fonte, Giraldilla Nº1, Si la nieve resbala, Giraldilla de Oviedo, Nana y Danza de los Pollos. Canciones orquestadas por Flores Chaviano y Juan Méndez, y con los cantantes solistas nicaragüenses Erlyn López, María Lidia Peña y José Luis Argüero como cantantes solistas e Iván Fernández a la guitarra (Dirige: Manuel Paz). La orquestación, con voces, fue estreno mundial en este concierto.
  • Tres danzas indígenas: Danza de las Flechas, Tramonto en la cumbre “Oración del indio” y Danza del Fuego, de Luis Abraham Delgadillo. (Dirige: Edmundo González).
  • Tres canciones nicaragüenses: el Negrito Cuñu-Cuñú de Mario Montenegro, el Solar de Monimbó de Camilo Zapata y El Zanatillo, canción anónima del folklore nicaragüense. El arreglo coral de las tres canciones es del maestro Juan Manuel Moreno Ramírez. Interpretación del Coro Ángel Torrellas del Centro Cultural Batahola. (Dirige: Juan Guido).
  • NIFE, de Flores Chaviano, un tributo a las víctimas de la minería. (Dirige: Manuel Paz). Esta obra no dejó indiferente al público asistente que se puso en pie en cuanto finalizó.

Para finalizar el concierto se llevó a cabo un acto simbólico de entrega de instrumentos a los proyectos musicales de los co-directores del concierto. Al maestro Edmundo González se le hizo entrega de un violoncello y al maestro Juan Guido de un violín.

Entrega de instrumentos

Entrega de instrumentos

Gran parte del público se acercó a los músicos para felicitar directamente por el gran concierto y hubo quien dijo que nunca en su vida había vivido de una manera tan intensa una música, aun no siendo entendido de la música. El resultado fue, sin duda, espectacular en el salón de los cristales en el que la acústica ayudó enormemente.

Desde este blog, nuestro agradecimiento a todas las personas que han asistido al concierto y con quienes hemos disfrutado de una buena música. Gracias, por supuesto a los cantantes solistas, al Coro Ángel Torrellas, a los músicos nicaragüenses incorporados en la plantilla y por supuesto a los maestros Juan Guido y Edmundo González con quien hemos tenido el placer de consolidar los vínculos entre Asturias (España) y Nicaragua.

Pero la música no acabó en el Teatro Rubén Darío ya que el Combo de Jazz de la Orquesta de Cámara de Siero ofreció un concierto en el Panal un pub nicaragüense en el que gente de España y Nicaragua disfrutó, y mucho, con las interpretaciones de Luis, Román, Fernando, Alejandro, Alfonso, Iván, Guillermo, Andea y Alba.

Combo de Jazz de la OCAS

Combo de Jazz de la OCAS

Llegamos tarde al hotel  Holiday Inn, en el que se están portando fenomenal con la OCAS. Habían retrasado la hora de echar los líquidos a la piscina, así que pudimos disfrutar de un baño y unas risas jugando a la pelota. Fue el broche a un día realmente completo.

Baño en la piscina

Baño en la piscina

Álbum de fotos 27 de julio de 2010