Nuestros Pequeños Hermanos de Jinotepe (NPH)

La mayor parte de la OCAS está de acuerdo en que hay un antes y un después de Jinotepe. Hay conciertos en los que la Orquesta y el público se unen de tal manera que los Vínculos generados por la música son el punto de partida de una relación mucho más fuerte y estrecha.

NPH, Nuestros Pequeños Hermanos, es un proyecto internacional que recoge a niños y niñas en situación de abandono, o con problemas familiares, o algunos casos que incluso es mejor no conocer.

Llegamos a NPH a eso de las 10 de la mañana y el público ya estaba esperando. Habría unos 60 jóvenes, en su mayoría entre 12 y 20 años que recibieron con gran expectación, el concierto “serio” que les habían comentado que se ofrecería. Nada más diferente a la realidad.

Después de la primera pieza, en la que la mayoría estaban con gran seriedad y brazos cruzados y tras salir la gente que cumplía años en el día, les tocó el turno a las gemelas que dirigieron a la OCAS, a la vez. Eso fue ¡LA BOMBA!. Las dos sujetaban la batuta, pero mientras una miraba anonadada a la orquesta la otra movía el brazo arriba y abajo con buena marcha, por las dos. Fue muy simpático y una situación de las que no se olvidarán.

Obra tras obra el buen ambiente iba creciendo y la gente y orquesta hicieron un concierto de los míticos. El público no era demasiado numeroso, pero fue de lo más entregado de Nicaragua.

Tras el concierto comimos todos juntos en el comedor o en el lugar del concierto o por las mesas… La comida estaba exquisitisima y es normal por las buenas cocineras y porque la mayoría de los productos que comimos eran de cultivo propio: carne de res, ensalada de cebolla, tomate, zahahoria y gallopinto (de los mejores de Nicaragua).

Después de comer, nos juntamos todos con todos. Nos enseñaron las instalaciones, intercambiamos experiencias en las hamacas de bambú, tocamos la batería, tomamos café, hablamos de fútbol, de comida, de la vida en España, en Nicaragua, etc. y nos contaron algunas de esas historias que deben quedar ahí, en nuestra memoria; pero sí cabe decir que se generó un nivel de complicidad que propició que se relataran esas historias que no se suelen contar, y menos aún con con tanta intensidad emocional.

También se “armó” un partido de fútbol y como no había ninguna voluntad de que los equipos fueran Nicaragua contra España los contendientes eran seguidores del Real Madrid contra seguidores del Barcelona. Nos contó el director del centro que aquel partido estaba suponiendo muchísimo más de lo que imaginábamos. Por si os interesa el resultado ganó el Real Madrid, pero alguien decía que eso, no puede suceder en la realidad.

Una vez más nos preguntaban los más pequeños y también las pequeñas “¿no conocerá usted algún jugador de la selección española para darle recuerdos de mi parte?”. La respuesta fue: “en cuanto les vea les daré el saludo”.

Marchamos de allí con gana de quedar y nos dirigimos a San Jorge a ver el Lago Nicaragua, la isla de Ometepe y sus volcanes Maderas y Concepción, los dos con más de 1000 metros de altitud. Decir que quien probó la temperatura del lago comentó que ya comimos en Nicaragua sopas más frías. Sobre el paisaje, véanse las fotos y comentar que el autobús nos dejó a la orilla del agua, como también se pueden ver en las fotografías.

Mientras estábamos en el lago, Manuel se reunió con Marlon, el director del proyecto Nuestros Pequeños Hermanos en Nicaragua. Tras la experiencia de Jinotepe y saber que había otra escuela en la isla de Ometepe y visto que tenemos el programa “muy descargadito”, decidimos complicarnos un poco más la vida y programar un nuevo concierto en la isla el domingo por la mañana.

Una vez organizado todo, volvimos a San Juan del Sur en donde, a las 8 de la tarde comenzó el concierto del Combo de Jazz en el Restaurante el Timón. En esta ocasión el concierto fue apoteósico, por que acabó todo el local bailando y cantando a ritmo de nuestra canción inventada “La Palmera”. Para hacerse una idea del éxito obtenido varios de los espectadores guiris que abarrotaban el local nos preguntaron dónde podían comprar la grabación de la canción o el sello discográfico que la editaba. Incluso hubo quien se atrevió a pronosticar que sería la canción del verano.

Después del concierto, fue la cena y tras ella hubo quien salió a pillar el tranquillo a la noche Sanjuanera. Hubo quien se lo encontró.

Álbum de fotos 6 de agosto de 2010

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