Día 1: Llegamos a Agadir

A la espera en BarajasEl viaje fue casi según lo previsto.

A eso de las 2 de la madrugada del 27 de julio hacíamos la última recogida de gente en la Gasolinera de Villallana. Fuimos realmente cómodos y pudimos echar más de una cabezadita porque había asientos libres para aburrir. Hicimos una parada a la altura de Tordesillas (hubo quien no se enteró) y llegábamos a Barajas a eso de las 7 de la mañana. Afortunadamente los mostradores de facturación estaban vacíos, aunque la OCAS se encargó de montar una cola considerable. Al final tuvimos que pagar de más por el equipaje, aunque no era eso lo que nos habían comentado por teléfono. Causó especial interés arqueológico el sarcófago de descomunales dimensiones que portaba René con el contrabajo dentro.

El vuelo salió con retraso a eso de las 10.30 de la mañana y llegábamos a Marrakech dos horas más tarde. La recogida del equipaje funcionó a la perfección gracias al DTLE: Dispositivo textil de localización de equipajes (patente está en curso). Este dispositivo de localización de última tecnología consta de una única pieza, lo que abarata su fabricación en serie. Se trata de una tira de tela de sábana, preferiblemente bien usada y con una estampación lo más singular y llamativa posible. En este caso se seleccionó una pieza ampliamente decorada con rayas verdes y blanca que recuerda a un código de barras. La eficacia de DTLE se ha testado en Vínculos 2010 en Nicaragua y de hecho, algún miembro de la OCAS portaba una versión anterior el mismo. El departamento de I+D está trabajando en las mejoras.

Una vez amontonado todo el equipaje tuvimos que esperar por el bus un buen rato que aprovechamos para cambiar los primeros Dirhams (a 11.103 el euro).

El viaje a Agadir fue más o menos de 3 horas. Tuvimos que hacer una parada a medio camino para acallar el triperío sinconizado de los 24 estómagos famélicos de la primera expedición de la OCAS. Nos sirvieron muy rápido y bien y se puede decir que nos prestó como si lleváramos una semana comer.

Encontramos por fin el Royal Hotel (no fue fácil ya que hay cuatro con el mismo nombre en Agadir) y fue visto y no el reparto de habitaciones y en menos que canta un gallo estábamos pegándonos un baño en la piscina del hotel, con un agua muy fresquita.

Después del reparador baño decidimos bajar hasta la playa a ver la puesta de sol y a buscar uno de los chiringuitos en los que nos recomendaron cenar pescado. Tuvimos que hacer una buena caminata para llegar a la zona de restaurantes, dirección al Piles y la Lloca (si estuviéramos en Gijón). Cenamos en dos restaurantes ya que cada cual decidió la carta que más le gustaba: tiburón, raya, mero, camello, san pedro, tallín de pollo, tallín de cordero y humus. Increíblemente pasamos frío.

Después de la cena intentamos buscar un lugar para tomar un té y fumar sisha (o cachimba), pero una parte del grupo no resistió el intento y volvió al hotel. El otro grupo acabó en “Festival” un lugar a la ultimísima moda del año 1973: cortinas coloradas, tercipelos, butacones de “escai”, esferas de trozos de espejos, luces rojas escasa y un vocalista cantando en directo.

Y eso por todo (que fue bastante).

Álbum de fotos: Día 1: Asturias-Madrid-Marrakech-Agadir

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