Día 8: Massa, 3 de agosto

A estas alturas del viaje se puede decir que ya estábamos totalmente adaptados a la vida de Marruecos, incluso en Ramadán. Tras el desayuno el 8º día volvíamos a ensayar con Driss para hacer los últimos retoques de sus obras, ya que el el Concierto en el Centro Cultural de Agadir estaba a la vuelta de la esquina.

Driss e Iván en el ensayo

El ensayo, como siempre, dejó con la boca abierta a los escasos huéspedes del hotel, aún así hubo público que aplaudió el resultado de la Orquesta con el gran maestro Driss.

Tras el ensayo nos fuimos hacia Massa en donde daríamos dos conciertos en colaboración con las asociaciones. El primero de ellos era a las tres de la tarde y a pesar de ser Ramadán, como en cada concierto, poco a poco el público se fue animando y acercándose al oír la música desde el exterior del Centro Cultural. Los aplausos se volvieron a suceder y muchos teléfonos móviles grabaron más de un vídeo con las obras que más les gustaban.

Público Concierto Massa

Público concierto MassaJóvenes y no tan jóvenes dirigieron la orquesta, hicieron sonar instrumentos, tocaron las palmas… y disfrutaron con el concierto. Eso lo pudimos ver muy claro en sus caras.

SanPe al contrabalde

Un grupo de baile local, la finalizar la actuación, bailó diferentes danzas bereberes que nos gustaron mucho.

Después del concierto fuimos a comer, algunos al único restaurante abierto de la localidad y el resto a buscar un lugar en donde poder resguardarse y a disfrutar el “picnik ramadanesco” del que nos estábamos haciendo habituales.

Tras la comida nos fuimos a dar una vuelta alrededor de las murallas. Sonó la llamada a la oración y de nuevo, como por arte de magia, volvió a desparecer toda la gente. Una parte del grupo fuimos hasta la casa de un habitante de Massa (¿se llamará Masés o Masino?) en donde nos invitó a tomar un magnífico té. La hospitalidad de estas gentes la pudimos vivir en carne propia, en varias ocasiones.

De paseo por Massa

El concierto, por la noche, fue en el mismo local de la mañana pero con muchísima más gente. Las personas que habían ido por la mañana volvieron y además acompañadas de otra gente. Se corrió la voz y el salón del concierto acabó repleto de gente.

Concierto en Massa, por la noche

Muchos aplausos de nuevo y otro éxito más de la OCAS en Marruecos. Al finalizar la actuación, un grupo de música tradicional nos obsequió con algunas de sus danzas bereberes tan difíciles de bailar. Además, también un grupo de chavales nos quiso ofrecer un baile más moderno: hip-hop al más puro estilo marroquí.

Grupo floclórico de Massa

Finalizadas las actuaciones era el turno de las conversaciones con el público asistente, así que fuimos a cenar tardísimo. Un exquisito tallín nos estaba esperando y dimos buena cuenta de él en un abrir y cerrar de ojos.

v

En nuestra memoria quedará la vuelta de Massa a Agadir (más o menos una hora y media de duración) en la que a grito de “CAMARERO” se sucedían las mejores ocurrencias: “Cuscús, cantaba la rana”, “Son ochenta dirhams son, ochenta nada más…”, y también las peores que eran coreadas al ritmo de “Parrocha, parrocha, parrocha…”.

Llegamos a las mil al hotel, pero daba igual, la dosis de buen humor estaba más que servida.

Álbum de fotos Día 8: Massa, 3 de agosto de 2011

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