Día 10: Agadir, 5 de agosto. El concierto con Driss

Se avecinaba uno de los momentos más especiales de la gira, se trataba del concierto con Driss El Maloumi, un sueño de la OCAS durante dos años y que por fin podía ver la luz para nosotros y para todo el público. El lugar sería el Complexe Culturel Khair Eddine, una sala de gran prestigio en la ciudad.

Los carteles de concierto se veían por toda la ciudad, especialmente las pancartas que se sujetaban entre farolas, y los taxistas reconocían a Driss cuando les preguntábamos y aseguraban que no se perderían el concierto con una orquesta española y un artista tan importante.

EnsayoEl concierto sería por la noche, así que nos tocaba ensayar por la mañana en la misma sala del concierto. El ensayo fue largo pero resultó muy llevadero que el momento era importante, se trataba nada menos que del estreno mundial de las obras de Driss orquestadas.

Centro Cultural

Aunque hacía calor la temperatura en la sala se dulcificó considerablemente con la apertura de unos ventanales opuestos que propiciaban una corriente de aire muy oportuna, por más que alguna vez se llevara por delante alguna partitura. Además, Driss nos obsequió con el ensayo de una de sus obras junto con dos percusionistas, uno de ellos Said, hermano de Driss. Nos dejaron con la boca abierta por la gran maestría y el nivel de compenetración entre los tres. Fue increíble.

Driss y percusión

A la noche, acudimos con las mejores galas al concierto, así que hubo una  sesión de fotos con los instrumentos.

Sesión de fotos

Comenzaba un concierto que se adivinaba especial y así sería. Lo habíamos dividido en tres partes, la primera de música española, la segunda se reservaba para las obras de Driss y por último una parte para la participación del público. El concierto entró bien con el Fandango y fue a más con los violines brillantes de Sara y Silvia y una orquesta cada vez más inspirada.

Enseguida llegó la magia, ese tipo de magia que sólo puede surgir cuando se instala la complicidad en el escenario e inmediatamente después inunda el público como una copa que se derrama desde allí, desde el escenario. Eso ocurrió mientras tocábamos todos las músicas de Driss.

Driss

Pero la emoción aún tenía una vuelta de tuerca más y Driss con su hermano y el otro percusionista iniciaron un tema de una manera y pasó a otro ambiente y después improvisaciones sucesivas y el delirio de las percusiones y un final sincronizado después de pasar por no se sabe cuantos ambientes sonoros en 22 minutos. Un delirio con respuesta delirante de cuantos estábamos allí.

Concierto en Agadir

Resultaba muy difícil hacer música después de un momento así pero había que hacerlo y sólo podía ser con la OCAS en estado puro y su capacidad para cambiar de registro y poner todo patas arriba incluido el público, y éste, sorprendido se puso a dirigir a dar palmas a bailar y dar el grito del mambo. Era la única forma posible de continuar con aquel concierto. Y, claro, resultó.

Concierto en Agadir

Tras el concierto una nueva sesión de fotos, que había que inmortalizar el momento y había varias combinaciones.

Manuel y Driss

Foto de grupoDe camino al hotel alguien preguntó: “¿No os parece que este ha podido ser el mejor concierto de la OCAS en su historia?”. Puede que sí.

Álbum de fotos Día 10: Agadir, 5 de agosto. El concierto con Driss

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