Archivo mensual: agosto 2012

Día 21, 30 de agosto: Akdim, concierto de cierre de Vínculos 2012

Vínculos 2012, Marruecos llegaba a su fin y lo hacía con un último concierto en Akdim, a 9 kilómetros de Agoudal. Fue el último y también de los más intensos conciertos que la OCAS llevó a cabo en esta gira por Marruecos.

Concierto en Akdim

Akdim es un pueblo de características similares a las de Agoudal, una población en la que la “Asociación del Agua” (Jamaïat un aman) hizo llegar el agua al pueblo y ahora está luchando para que llegue a las casas. Esta asociación fue nuestro vínculo en el Atlas, una nueva cooperación que hace que la red de OCAS se multiplique en cada ocasión, en cada concierto, en cada una de las poblaciones en las que sus más de 40 miembros ponen sus pies.

En Akdim

Una parte de la Orquesta hizo la caminata a pie desde Agoudal a Akdim, una vez se había cargado el autobús con el equipaje para el viaje y una furgoneta con todos los instrumentos para el concierto. A Akdim llegamos a mediodía y niños y mayores se nos acercaban de nuevo para conversar, para jugar o simplemente para saludarnos y darnos la bienvenida.

Jugando

Jugando con un grupo de niñas y niños

Tomamos un té y unos frutos secos mientras un grupo de la zona nos amenizaba con su música. De nuevo la música hizo que los vínculos se estrecharan. Algunos miembros de la OCAS se incorporaron a la agrupación local para improvisar conjuntamente, mientras otra parte se unía al círculo para bailar al son de la música del típico baile de boda bereber. De nuevo fue muy intenso.

Actuación grupo local Akdim

Mientras esperábamos por la comida se improvisaron múltiples juegos con los niños y niñas y otra vez, más de uno tocó con sus manos, por primera vez, violines, violas, la batería, la trompeta, el piano… Instrumentos de los que salieron melodías más o menos afinadas.

Tras la comida, cous-cous con pollo, tocaba el concierto. Entre la tristeza propia de una actividad que finaliza y la alegría de la conciencia de un buen trabajo, la OCAS interpretó la Marcha Radeski, Adiós Nonino (con David, violinista, como solista), la Panderetera (con Iván -guitarra-, Sara -flauta-, Aitor -violín- y María -mandolina-) o Matazma i Chaján (con el grupo Tasutá n’imal) entre otras obras ante, de nuevo, un nuevo público masculino.

Público infantil

Otra vez vivimos las diferentes actitudes de cada género ante nuestra música, otra vez observamos cómo, los 30 metros a los que las mujeres comenzaron a escuchar el concierto fueron, poco a poco, convirtiéndose en apenas 5. Estas mujeres disfrutaron de la música, lo veíamos en sus gestos, en las miradas de complicidad con las que nos observaban, eso sí, siempre alejadas de los hombres.

Público en el concierto de Akdim

De nuevo la dirección orquestal de Manuel Paz consiguió implicar a la población en nuestra música; logró que los habitantes de Akdim acompañaran con las palmas cada una de las piezas interpretadas; implicó a niños, niñas y mayores  “llevando la batuta”; hizo que Luisfer, Lucía y María bailaran el Mambo con cerca de un centenar de adolescentes y menores…

Rico mambo

El cierre de la jira no pudo ser en mejor entorno y el proyecto Vínculos de nuevo volvió a adquirir sentido en un lugar en el que jamás había actuado una orquesta sinfónica y en donde grandes y mayores disfrutaron, y mucho, de una música que no habían escuchando nunca y menos en directo. Fue realmente intenso.

Habíamos dejado nuestras maletas en el autobús así que, una vez terminado el concierto, iniciamos nuestro regreso a España tras una larga despedida del público. Se sucedieron besos, estrechamiento de manos, abrazos y el deseo de nuestro regreso en próximas ediciones de Vínculos.

En Akdim se daba por finalizado Vínculos 2012 confiando en una edición 2013 por lo menos igual que la de este año.

Una vez en el autobús nos esperaba un largo viaje de 15 horas que nos haría atravesar por completo el Atlas para llegar al puerto de Tánger y coger el ferry a las 12 de la mañana. La carretera no fue fácil y tampoco lo fue el número de horas de autobús, pero para la OCAS nada es imposible. Eso sí, en el pasillo del autobús no cabía nadie más y las posturas para dormir fueron de lo más variopintas. Es una pena no tener una fotografía que muestre el espectáculo 🙂

Día 20, 29 de agosto: Baño, ruta de montaña y lluvia en los lagos Tislit e Islit

Estando en la zona del Atlas en la que nos encontrábamos, no podíamos dejar de visitar los lagos Tislit e Isli y conocer la leyenda que les acompaña. El primero de ellos “La novia” está situado a 39 kilómetros de Agoudal en medio de la cordillera del Atlas. Llegamos a él en autobús y pudimos disfrutar de la comida que preparamos tras haber realizado la compra en Imichil, la población más importante por la que pasamos.

Parada en Imichil

La mayor parte de la orquesta se “animó” a realizar una ruta de montaña y visitar caminando el otro lago, “el novio” situado a 11 kilómetros a pie del anterior. Un largo “paseo” que se vió inmerso en una buena tormenta durante el trayecto de vuelta.

Comida en el lago

Tras la caminata, un reconfortante té en el camping junto al primero de los lagos para volver a Agoudal y prepararnos para la partida del día siguiente.

Agoudal

La preparación, además de la cena, tenía que incluir música. No podría ser de otra manera, así que Sara (flauta), Iván (guitarra) y Aitor (violín) nos permitieron disfrutar de una estupenda ejecución de obras tradicionales asturianas que incluían Isidros y Muñeiras. Una estampa realmente interesante ver a las y los miembros de la OCAS sentado en cojines, tomando té y compartiendo músicas y conversaciones con hombres de la población. La “reunión”,  estupenda, estuvo llena de diferentes músicas que iban desde la celta hasta la griega pasando, cómo no, por la bereber.

Esta noche despedíamos a Ioanis Petrakis, violinista griego que forma parte de la OCAS desde su incorporación en Merzouga, quien nos deleitó con la ejecución de obras de su país a quienes Guillermo (clarinete), Fernando Oliva y Lozano (percusión) o Federico acompañaron con sus improvisaciones. Una nueva fusión greco-española, un nuevo vínculo que tendrá, seguro, nuevos frutos y ¡quién sabe! Quizás un “Vínculos 2012, Creta”

Manuel Paz e Ioannis Petrakis


La leyenda: lágrimas de amor

“En la antigüedad, un joven llamado Isli, de una tribu del Atlas Medio de Marruecos, se enamoró perdidamente de Tislit , de la tribu de Ait Hdiddou, rival de la tribu del muchacho. El sueño de los dos enamorados era casarse y vivir juntos. Pero las relaciones entre las dos tribus nunca permitiría una  unión de este tipo. Había tanto odio y rencillas entre ambas tribus que no admitían un matrimonio entre sus miembros.
Este fracaso empujó al joven a abandonar a su gente e ir a otras montañas lejanas y quedarse ahí llorando. Lloró tanto y durante tanto tiempo que con sus lágrimas se formó un lago que hasta hoy recibe el nombre de Isli.
La joven también huyó a las montañas y formó otro lago con sus lágrimas que se llama Tislit. Estos dos lagos sólo los separa una montaña. Pero sus almas permanecen unidas en el cielo.
Esta leyenda tradicional de los beréberes del pueblo de Imilchil es tan famosa que organizan un festival que se celebra en los últimos días de agosto, y es conocido como “el festival de las bodas de Imilchil”
Fuente: C.A.R.E.I

Lago Tislit
Lago Tislit
Lago Islit - Foto de Marina González
Lago Islit

Día 19, 28 de agosto: Concierto en lo más alto de Marruecos (2300 metros)

Amanecía muy temprano en Merzouga, el desayuno estaba listo a las 6:30 AM. pues sólo una hora más tarde debíamos salir hacia Agoudal, el pueblo a mayor altitud de todo el país, en el sistema montañoso del Atlas. Estaba previsto un concierto junto a la escuela a las cinco de la tarde y no podíamos retrasarnos. Aunque los kilométros que separan ambas poblaciones no son muchos, el trayecto, en esta carretera de montaña resultó lo suficientemente largo para necesitar varias paradas.

De camino a Agoudal

Una vez en Agoudal, con apenas tiempo para posar las maletas en los dos albergues en los que nos alojamos, nos encaminamos a la escuela de la población para el concierto, a pie. Era imposible que el autobús pasara por aquellas calles estrechas y sin asfaltar, así que con los instrumentos a hombros nos fuimos dirigiendo a la escuela. Poco a poco niños, niñas y mayores se acercaban para acompañarnos como si se tratara de una manifestación o una procesión.

En Agoudal de camino al concierto

Pensándolo fríamente no es de extrañar la reacción de los habitantes de Agoudal: de repente más de cuarenta personas desembarcan en su pequeño pueblo provistos de bultos extraños y para dar un concierto de música clásica. Sin duda fue la primera vez que la mayoría vio y escuchó en directo violines, violas, oboes, clarinetes, flautas… y los más grandes, los contrabajos.

Tocando el violín

Mientras se preparaba el lugar del concierto gente menuda y también mayor quiso incluso tocar alguno de los instrumentos y hay que decir que en unos minutos consiguieron resultados más que satisfactorios. Así que, por primera vez, varias personas tuvieron en sus manos un clarinete, un violín, un trombón, un contrabajo o un cajón flamenco.

Tocando el violín

Además, mientras se preparaba todo varios músicos locales nos amenizaron con diferentes canciones de la zona. De nuevo la música permitía la creación de Vínculos sin necesidad de hablar ni entender español, francés, bereber o árabe.

La voz se fue corriendo y por el callejón no dejaba de llegar gente que no quiso perderse la actuación. Dependíamos de la climatología para la ubicación definitiva del concierto, si llovía, dentro, si no, fuera. Y, afortunadamente no llovió, así que el concierto se realizó en el exterior y finalizó con la puesta del sol. Si hubiera llovido no habría cabido toda la gente en el interior de la escuela. Aunque no podemos calcular el número de personas que fue sí que podemos decir que fueron varios cientos que, en un sitio como Agoudal, supone un alto porcentaje de la población.

Concierto en Agoudal

El público fue principalmente masculino, las mujeres se situaron a cierta distancia del escenario en que la OCAS interpretaba diferentes obras de su extenso repertorio. Poco a poco fueron acercándose hasta quedar a sólo unos metros del semicírculo que los hombres formaban alrededor de nuestras y nuestros músicos. Resultó imposible conseguir que ellas, las mujeres, se unieran a ellos en el disfrute del concierto, sólo las niñas pudieron hacerlo.

Algunas niñas de Agoudal en el concierto

La Panderetera, el Concierto para Cocina y Orquesta o el Mambo fueron algunas de las obras interpretadas por la orquesta con un gran éxito y fuertes aplausos.

Concierto en Agoudal

En el apartado de sorpresas interesantes debe destacarse, en este concierto, el acompañamiento de baile al Fandango de Bocherini realizado por Carmen Aguado, vestida al estilo del siglo XVIII.

Carmen Aguado a la danza

No sabemos calcular el tiempo total que estuvimos allí pero lo cierto es que de nuevo se nos hizo de noche sin habernos dado cuenta. Es un concierto que no se nos olvidará y tampoco a los habitantes de Agoudal que nos pidieron que volviéramos el próximo año. Confiemos en que Vínculos vuelva a esta población tan entrañable del Atlas.

Se nos hizo de noche en Agoudal

Tras la actuación sólo quedaba tiempo para volver a los albergues, a oscuras (hay muy poquitas farolas en el pueblo), disfrutar de un buen cous-cous de verduras y cordero e improvisar una sesión musical en uno de ellos (de los albergues, claro). Al día siguiente nos esperaba una interesante excursión por la montaña.

Día 18, 27 de agosto: Nos pilló la tormenta en el desierto.

El día antes de nuestra salida de Merzouga, visitamos la Casa de Nómadas Kemkemía o Dart Larag, que significa “detrás de la duna” para ofrecer un concierto en la escuela local. La Marcha Radeski, la Panderetera o La Malagueña fueron tres de las piezas que la OCAS interpretó para las y los menores que viven en los alrededores.

El concierto

Una experiencia increíble: nos encontramos en medio del desierto, a sólo 15 km de la frontera con Argelia, tocando música para estos niños y niñas a quienes nuestros instrumentos les impresionaban a cada nota que salía de ellos. Fue genial verles sonreir y aplaudir cada una de las obras, eso sí, los aplausos “apretados”, pues no cabía ni un alfiler en el espacio de la escuela. Evidentemente, era la primera ocasión en que, en este entorno, se podía disfrutar de una orquesta sinfónica. Fue aquí, donde conocimos la extrema situación de la “supervivencia” en el desierto, las circunstancias que rodean la vida de las mujeres y niños que acudieron a escucharnos.

Dart Larag

Curiosamente en esta ocasión el público estaba compuesto exclusivamente por mujeres, niños y niñas. No acudieron hombres, desconocemos el motivo aunque podemos intuirlo.

Esta escuela ha sido creada por la asociación Tadar Nirahalen, liderada por una pamplonica y financiada con el apoyo de sus amistades. Un vínculo que se inició en el trayecto de vuelta (en avión) de Vínculos 2011 y que en 2012 hace crecer la red, tejida con música, de nuestro proyecto de cooperación.

Llegamos a este lugar con los ingredientes necesarios para elaborar un cous-cous de vegetales y pollo que las mujeres de la población elaborarían para la orquesta. El tiempo de preparación, de unas tres horas, se nos hizo un tanto largo pero, tuvimos la oportunidad de darnos un baño, evidentemente con ropa, en un pozo de agua increíblemente fresca. Como resultado no solo nos refrescamos, sino que también, como consecuencia del tinte de las recién estrenadas chilabas y pañuelos, hubo quien quedó de color verde o azul. Fue muy divertido.

En el pozo

Esto ocurría mientras esperábamos para degustar el estupendo cous-cous que nos habían preparado. Comida que tuvo como cierre, la lluvia. Sí, sí, como lo lees, lluvia en pleno desierto, algo totalmente sorprendente que aprovechamos para refrescarnos de los casi 50 ºC bajo los que nos encontrábamos. Las y los oriundos no salían de su sorpresa al vernos salir con los brazos en alto, mirando al cielo, para disfrutar de la lluvia. Casi podemos seguir oyendo sus risas.

Pero nuestras aventuras no se acaban ahí, no! Durante el concierto comenzó una tormenta de arena que, afortunadamente, nos encontró dentro de la escuela disfrutando de los sonidos de cada instrumento de la orquesta.

La vuelta, al igual que la ida, 40 minutos en 4×4 atravesando el desierto a toda velocidad pues se hacía de noche… ¡genial! Una caravana de cinco coches que nos llevaban por una parte del recorrido del rallye Paris-Dakar original. Se cerraba así el día que había comenzado con la vuelta de la “noche en el desierto” con jaima y dunas incluídas subidos en un dromedario. Tal vez nos equivoquemos, pero la mayor parte del grupo (si no la totalidad) nos quedamos con el 4×4!!!

En 4x4

Tocaba ya descansar para, al día siguiente, iniciar el camino muy temprano hacia la última etapa del viaje, camino de Agoudal en el Atlas.

Sin ninguna duda, ha sido un día en el que la alta capacidad de la OCAS para adaptarse a cualquier circunstancia metereológica ha sido ampliamente demostrada. Ningún reto, ningún handicap que no podamos resolver y con buen humor!!

Día 17, 26 de agosto: Percusión, dunas, dromedarios y jaimas.

Tras el concierto del día anterior, tocaba un día de relax y actividades, más o menos turísticas. Aunque, puesto que la música impregna todo lo que hace la OCAS, no podía transcurrir un día completo sin ella. Así, tras el desayuno, las y los miembros de la orquesta se desperdigaron por diferentes espacios del hotel en el que nos alojamos en Merzouga para ensayar y estudiar las partituras de los siguientes conciertos.

Ensayos en Merzouga
Con las dunas como escenario, podían escucharse distintas melodías en cualquier parte del hotel. Os dejamos una foto de Iván, Aitor y Sara ensayando una nueva pieza, pero su música no era la única. En la piscina podíamos oir la trompeta, desde la terraza nos llegaban sonidos del trombón, de algunas habitaciones se oían los contrabajos, chelos, violines y violas, mientras los clarinetes se escuchaban en la entrada o el oboe y el fagot desde la recepción.

Caravana de... OCAS

Así, tras el tiempo de estudio-ensayo, tocaba la “excursión” en dromedario (son, por cierto, los que tienen una sola joroba) para llegar, después de una hora y algunos músculos “molestos” al campamento de jaimas. En este lugar en el que pasaríamos la noche pudimos disfrutar del anochecer en el desierto, de la visión de la luna a través del telescopio y, ¡cómo no! de una fiesta en la que los instrumentos de percusión de nuestros anfitriones (tambores y panderos) animaron una noche que ya, por sí sola, prometía.

Fue divertido ver a todos nuestros percusionistas (los dos Fernandos, Pablo e Iván) improvisando música española para deleite de los bereberes (y algunos turistas) que nos acompañaban. Esta vez el cajón flamenco y la batería, eran sustituidos por instrumentos tradicionales que nuestros chicos tocaron a la perfección. El baile al ritmo de la música no se hizo de rogar así que fue una velada divertida.

El campamento de Jaimas

Sólo quedaba ya, la elección entre dormir dentro de la jaima, sacar la cama al centro del campamento o aprovechar la oportunidad para dormir en las dunas y, por supuesto, hubo un poco de todo. Las cuarenta y cuatro personas que componemos la “expedición OCAS”, nos repartimos una vez finalizada la improvisada fiesta hispano-bereber.

Día 16, 25 de agosto: Primer concierto en Jamlia, en pleno desierto

El día 16 de nuestra tercera aventura en Marruecos comenzó con el viaje de la OCAS desde El Khorbat hasta Merzouga, varias horas de trayecto en autobús que culminaron con un concierto en Jamlia, un pequeño pueblo en medio del desierto.

Concierto en Jamlia

Un concierto ensamble en el que la música asturiana, española y marroquí se fusionaron como ya ocurrió en otras ocasiones durante Vínculos 2012. La actuación de la orquesta de nuevo fue todo un reto: de nuevo un concierto al aire libre y al anochecer pero eso sí, esta vez contamos desde el primer momento con suficiente luz para ver las partituras de las piezas que compusieron el repertorio.

Como público, las y los habitantes de la población que, en este excepcional paraje, disfrutaron del recital de la orquesta mientras anochecía. Un escenario impresionante para nuestro primer concierto en el desierto al que llegamos después de una parada en Tignic y otra en Rissani para visitar el mercado y, cómo no, realizar algunas compras. Por cierto, la familia real de este país tiene, en esta ciudad, su origen marroquí.

Llegando a Rissani

Un grupo de Gnawas tiene su sede social en esta población, es la Asociación Pigeons du sable, (Palomas de la arena) con quienes bailamos el Ajaiduz, danza de boda ritual en la que hombres y mujeres danzan frente a frente en dos filas repitiendo ellas las frases de ellos. Una especie de trance en que toda la orquesta se vio inmersa 😉

Con el grupo Gnawa

El día finalizaba con una fiesta de disfraces en la que se demostró la gran creatividad de las y los componentes de la OCAS y en la que todo el mundo acabó en la piscina.

En vertiente meteorológica y para información de familiares y amistades, comentar que en una buena parte de las habitaciones no funcionaba el aire acondicionado superando los 37º centígrados en muchas de ellas, con lo que la mejor solución fue dormir al aire libre disfrutando del magnífico espectáculo que las estrellas ofrecieron durante la noche.

Día 15, 24 de agosto: Nuevo éxito, a oscuras, de la OCAS en Tinjdad

Un nuevo concierto en la población más cercana a El Khorbat ponía el broche final a nuestra estancia en este oasis próximo al desierto. Si bien llegamos al lugar del concierto con algún retraso, la población de Tinjdad se acercó rápidamente con el sonar de las primeras notas. Se iniciaba el recital con la Jockey Polka mientras caía el sol y poco a poco oscurecía. De nuevo, la OCAS superaba un nuevo reto al encontrarse prácticamente a oscuras.

Concierto a oscuras

Rápidamente desplegamos nuestras linternas para enfocar las partituras, leerlas e interpretar la música en ellas escrita. No hay nada que a la OCAS se le resista, es más, cuanto más extremas son las situaciones más reluce la creatividad y el buen humor de la plantilla de este proyecto.

Lo más curioso fue que cuando apenas quedaban tres piezas para finalizar el concierto aparecieron un par de bombillas que permitieron finalizar el concierto viéndonos las caras.

Concierto a oscuras

El recital iba a finalizar con Matazma i Chajan, pero en ese momento se incorporó el grupo Imenza al escenario y conjuntamente se interpretaron nuevas piezas no previstas inicialmente.

La respuesta del público fue, como siempre, extraordinaria. Si bien oíamos sus risas y aplausos, sus gestos los suponíamos. Ya noche cerrada recogimos todo y nos fuimos al hotel para cenar y hacer las maletas para partir al siguiente destino.

El día había sido largo. Lo habíamos iniciado con una excursión al bellísimo paraje de las Gargantas del Todra en donde pudimos disfrutar del agua fresca que mana de las rocas y que da origen a diferentes oasis en el valle, además de un melón y un par de exquisitas sandías.

La OCAS de camino a las Gargantas del Todrá

Enfriando la sandía y los melones en el Todrá

Las Gargantas del Todrá