Día 20, 29 de agosto: Baño, ruta de montaña y lluvia en los lagos Tislit e Islit

Estando en la zona del Atlas en la que nos encontrábamos, no podíamos dejar de visitar los lagos Tislit e Isli y conocer la leyenda que les acompaña. El primero de ellos “La novia” está situado a 39 kilómetros de Agoudal en medio de la cordillera del Atlas. Llegamos a él en autobús y pudimos disfrutar de la comida que preparamos tras haber realizado la compra en Imichil, la población más importante por la que pasamos.

Parada en Imichil

La mayor parte de la orquesta se “animó” a realizar una ruta de montaña y visitar caminando el otro lago, “el novio” situado a 11 kilómetros a pie del anterior. Un largo “paseo” que se vió inmerso en una buena tormenta durante el trayecto de vuelta.

Comida en el lago

Tras la caminata, un reconfortante té en el camping junto al primero de los lagos para volver a Agoudal y prepararnos para la partida del día siguiente.

Agoudal

La preparación, además de la cena, tenía que incluir música. No podría ser de otra manera, así que Sara (flauta), Iván (guitarra) y Aitor (violín) nos permitieron disfrutar de una estupenda ejecución de obras tradicionales asturianas que incluían Isidros y Muñeiras. Una estampa realmente interesante ver a las y los miembros de la OCAS sentado en cojines, tomando té y compartiendo músicas y conversaciones con hombres de la población. La “reunión”,  estupenda, estuvo llena de diferentes músicas que iban desde la celta hasta la griega pasando, cómo no, por la bereber.

Esta noche despedíamos a Ioanis Petrakis, violinista griego que forma parte de la OCAS desde su incorporación en Merzouga, quien nos deleitó con la ejecución de obras de su país a quienes Guillermo (clarinete), Fernando Oliva y Lozano (percusión) o Federico acompañaron con sus improvisaciones. Una nueva fusión greco-española, un nuevo vínculo que tendrá, seguro, nuevos frutos y ¡quién sabe! Quizás un “Vínculos 2012, Creta”

Manuel Paz e Ioannis Petrakis


La leyenda: lágrimas de amor

“En la antigüedad, un joven llamado Isli, de una tribu del Atlas Medio de Marruecos, se enamoró perdidamente de Tislit , de la tribu de Ait Hdiddou, rival de la tribu del muchacho. El sueño de los dos enamorados era casarse y vivir juntos. Pero las relaciones entre las dos tribus nunca permitiría una  unión de este tipo. Había tanto odio y rencillas entre ambas tribus que no admitían un matrimonio entre sus miembros.
Este fracaso empujó al joven a abandonar a su gente e ir a otras montañas lejanas y quedarse ahí llorando. Lloró tanto y durante tanto tiempo que con sus lágrimas se formó un lago que hasta hoy recibe el nombre de Isli.
La joven también huyó a las montañas y formó otro lago con sus lágrimas que se llama Tislit. Estos dos lagos sólo los separa una montaña. Pero sus almas permanecen unidas en el cielo.
Esta leyenda tradicional de los beréberes del pueblo de Imilchil es tan famosa que organizan un festival que se celebra en los últimos días de agosto, y es conocido como “el festival de las bodas de Imilchil”
Fuente: C.A.R.E.I

Lago Tislit
Lago Tislit
Lago Islit - Foto de Marina González
Lago Islit
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