Archivo de la categoría: Cuaderno a destiempo

Se nos ha ido Fernando Argenta

Fernando Argenta

Fernando Argenta

Se nos ha ido Fernando Argenta, toca procesar la pena que es muy grande porque no hay nada que te una más a una persona que la lealtad. En este mínimo recuadro no cabe el relato completo de esa lealtad porque fueron muchos años proponiéndole cosas con orquestas de jóvenes tan voluntariosos y divertidos como limitados de técnica y nunca dijo no, cuando tenía al alcance a las mejores orquestas del país. Pude despedirme de él en su casa, hace 10 días, creo que fui de los poquísimos que le visitaron en los últimos meses. Quería verle un rato y me dijo que debíamos comer juntos, en su casa. Estaba sereno. El abrazo de despedida fue una despedida en toda regla.
Tengo que recuperar los 2 conciertazos que hicimos con la OCAS, pero de momento aquí va un video en el que aparece en un memorable concierto en las murallas de Ceuta ante 2.500 personas.

ERT: Estamos Resistiendo Todos

Cuaderno a destiempo, por Manuel Paz

“¡Soy Comunista!”, soltó con vehemencia el taxista que nos llevaba a la entrada de la Acrópolis. “Primero fue Grecia, después será España”, la cabeza de pelos blancos abundantes y disparados se movía coordinada al discurso, poniendo los acentos: “Ya lo dijo Engels, la culpa es del capital”. Él -el taxista- ya lo venía venir desde hacía tiempo y lo contaba con ese acento griego mitad autocomplacencia, mitad reproche colectivo, con pena por haber acertado con el desastre pero con las dosis de suficiencia que da el “ya lo sabía yo…”. Ese acento, en griego, es clavado al español. Temblando el taxi entre adoquines ya cerca de la  Acrópolis concluyó: “La culpa es del capital, no de los pueblos”.

Por nuestras pintas debió de intuir algo porque al poco de subir al taxi nos había preguntado qué hacíamos unos españoles en Atenas: “¿Turismo?”, le dijimos que no, que éramos una orquesta sinfónica haciendo conciertos solidarios y que anoche habíamos tocado en la ERT, entonces, en medio segundo había girado la cabeza hacia la derecha, había extendido su mano y había dicho: “¡Soy comunista!…”. Hacía mucho tiempo que no veía a nadie reivindicar esa condición política con tanto orgullo.

Sigue leyendo

Cuaderno a destiempo 1

Por Manuel Paz

Hasta que el sol se pone no se puede comer ni beber en Ramadán.

Puesta de sol desde Las Cuevas de Hércules - Tánger

Puesta de sol desde Las Cuevas de Hércules – Tánger

En Tánger, hace unos días, -por eso este es un cuaderno a destiempo- se puso el sol de esta guisa, justo encima de un carguero. En ese preciso instante las calles de Tánger, de todo el país y de todo el mundo árabe, se quedaron desiertas porque toca desayunar -le dicen desayuno de Ramadán-. Cada día a esas horas todo el mundo se va a su casa a compartir mesa con la familia y así, hasta las 4 de la madrugada. Es lo más parecido a una cena de Nochebuena pero durante un mes seguido cada vez que el sol se ponga sobre un carguero, un árbol o cualquier otro objeto o lugar.

El Ramadán empieza y acaba con una luna nueva así que, más o menos, su celebración empieza y acaba 10 días antes con respecto al año anterior, esto es, recorre todo el calendario cada 36 años y medio; pero más o menos, porque la fecha exacta del comienzo se sabe sólo con unas semanas de antelación y la del final no se conoce con exactitud hasta 2 ó 3 días antes. Es que hay que ver la luna para decretar ese final y, aunque ya los griegos predecían con total precisión todos los movimientos de la Luna, eclipses incluidos, y las fases de la luna no son un misterio para nadie, debe ser un imán autorizado el que vea con sus propios ojos el finísimo recorte de luz que se le pone a la Luna en forma de C invertida cuando se inicia el creciente.

Me han llegado a decir que si un imán avisa desde, por ejemplo, Merzouga de que ve la Luna, la comisión encargada puede llegar a viajar desde Rabat en helicóptero hasta la zona para comprobarlo antes de decretar el fin del ayuno.

La consecuencia de ese “verlo para creerlo” es la incertidumbre entre los fieles, sobre todo en el final en el que las familias se reúnen al completo y no es posible planificar con tiempo ese evento ni los viajes que con frecuencia conlleva, ni los días festivos asociados. Pues como si no supiéramos en el mundo cristiano hasta el 23 de diciembre qué día se va a celebrar la Nochebuena.

Pero, al parecer, la Luna no es igual para todos y como consecuencia el Ramadán tampoco, así que sus fechas no son las mismas en Marruecos que en Argelia; me han dicho que, en este caso, pueden mucho más las diferencias políticas que el preciso reloj astronómico en que se ha convertido la Luna desde hace milenios.

Si fuera el Sol la referencia no habría dudas: el Sol no tiene fases y por tanto tampoco matices, incluso es capaz de difuminar los de un carguero, los matices del barco, me refiero.